¿Cómo saber tu tipo de pisada?

ACTUALIZACIÓN FEBRERO 2017

Esta es la tercera edición de esta guía. La última actualización es de Febrero del 2017

¿Eres aficionado a deportes donde correr es lo único que importa, como por ejemplo el running?

Pues debes saber que para realizar adecuadamente esta práctica deportiva no solo debes estar en un buen estado de forma, hay muchos factores que tendrás que tener en cuenta, como tu tipo de pisada.

Cuando vayas a comprarte unas nuevas zapatillas deportivas, el dependiente de la zapatería te preguntará “¿Qué tipo de pisada tienes?” y tendrás que darle esa información acorde a tu forma de andar o correr.

No te equivoques, porque está información es vital para que, por ejemplo, tu nuevo calzado sea el más conveniente para lograr tus metas y poder evitar, además, lesiones crónicas que son, a la larga, difíciles de erradicar.

Primer paso, un estudio de pisada

Puedes conocer tu tipo de pisada realizándote un estudio que determine, además de cómo pisamos, si tienes algún tipo de defecto en tus pies. Con un estudio rápido conocerás si eres pronador, supinador o neutro.

Hay diferentes estudios de pisada, desde el más sencillo pero menos fiable, como el que te puede realizar cualquier dependiente de zapatería, hasta estudios biomecánicos testados médicamente.

Si tu intención es realizar el primero, este puede valerte para la compra de tus zapatillas, pero no para determinar qué enfermedades, lesiones o problemas médicos pueda acarrear tu forma de pisar.

Este estudio, por llamarlo de alguna manera, consiste en juntar las piernas y flexionarlas, y según como se comporten las rodillas, si chocan o se abren, podrá determinase tu pisada. También hay dependientes que te dirán tu pisada según la forma de andar que tengas.

Estudio biomecánico de la pisada

Lo más indicado para conocer a ciencia cierta cómo es tu pisada es someterse a un estudio biomecánico que analice la huella en varias posiciones: posición estática y en movimiento.

Este estudio tiene distintas partes, una primera observación, tanto muscular como articular, del médico del pie (podólogo) del paciente, un análisis de la huella del pie del paciente, conseguida a través de un escáner, y un último análisis de la huella del pie una vez en movimiento, a través de una máquina parecida las cintas eléctricas típicas de gimnasio.

El estudio biomecánico también determina la relación de la pisada con otras partes del cuerpo, como pueden ser la rodilla, la cadera o la columna.

Otros estudios incluyen también una imagen tridimensional de la pisada, e incluso imágenes térmicas, que, a través de la temperatura de las distintas zonas de la planta del pie, determinan cómo se realiza la pisada.

Una vez obtenidos los resultados, el especialista ya puede concluir con seguridad cómo es tu pisada.

A continuación, nos referiremos a los tres tipos de pisada que puedes tener, según los resultados del estudio de tu pisada serás pronador, supinador o neutro.

¿Qué eres: supinador, pronador o neutro?

pronador-supinador

1.- El más común, pie pronador.

El pie pronador también se conoce como pie vago. La mayoría de las personas son “pronadoras”.  Todo el impacto del pie en el suelo y la posterior amortiguación de la pisada recae, en un primer momento, en lo zona interna, es decir, con la parte lateral del pie que comprende desde el dedo pulgar hasta el talón.

Este efecto fisiológico es natural y no debe causar lesiones. Sin embargo, cuando esta pisada es aún más pronunciada, se llamará sobrepronación. Esta puede acarrear lesiones como sobrecargas, dolores en las articulaciones de la pierna, esguinces, tendinitis, malestar en la cadera, fracturas por estrés y otras tantas molestias.

El principal corrector recomendado está constituido por las plantillas que corrigen la pisada, también hay calzado preparado para pronadores. Algunos especialistas prefieren añadir un tratamiento físico consistente en estiramientos y fortalecimiento de parte de la musculación conveniente.

Si crees que tu pisada es de sobrepronación, deberías consultar a tu especialista para que este te recomiende cómo corregir tus pisadas.

2.- Pie supinador

Un pie supinador dirige tanto el impacto como el apoyo y la impulsión del pie en el suelo a su parte externa, la parte lateral que comprende desde el dedo meñique hasta el talón. Se considera supinador cuando el apoyo del pie con su eje longitudinal es total.

La lesión más corriente de aquellas personas que no han corregido la pisada supinadora es el esguince de tobillo. La debilidad del tobillo puede hacer que este se tuerza con un apoyo demasiado fuerte o con la pisada de algún elemento.

Este tipo de pisada, al necesitar una mayor amortiguación y estabilidad en la parte frontal y ayuda en el control de torsión, debe corregirse. Pero no tengas ningún miedo ya que esta corrección es muy sencilla, podrás hacerlo con unas simples plantillas ortopédicas.

También es importante que los supinadores utilicen, a la hora de realizar actividades físicas donde el impacto sea continuo, zapatillas deportivas cuya suela sea de una buena calidad, con el objeto de que realicen una buena amortiguación por pisada.

3.- El pie neutro, el menos problemático

Las pisadas de una persona con pie neutro van directas al centro de la planta del pie terminando por el talón, creando una línea recta imaginaria por toda la planta del pie, dividiendo a esta en dos partes iguales.

Para esta pisada no es necesaria corrección, pues está considerada como una pisada correcta. Así que los que tengan pie neutro son los que, supuestamente, sufrirán menos lesiones originadas por su pisada.

Distintos pies, distintas huellas.

Ya que estamos metidos en materia, profundizaremos un poco más en el maravilloso mundo de los pies, para que no te quede ninguna duda al finalizar la lectura de este artículo.

¿Cómo saber tu tipo de pisada?En el siguiente apartado nos centraremos en el tipo de huella que puede dejar una persona, para que veas qué relación puede tener con los tipos de pisadas anteriormente descritas. Así, nos encontramos tres tipos de pies, según la huella: pies cavos, pies planos y pies con el arco normal.

El pie cavo.

También llamado pie de arco alto. La persona que tiene este pie reúne las características antes mencionadas del supinador. Es conveniente que quien tenga el pie cavo use unas zapatillas deportivas con refuerzo en la parte exterior.

El pie plano.

Es el pie de aquellos cuyo arco es bajo y el apoyo de la fascia plantar es casi completo. El pie sería propio de pronadores, ya que se realizan, en el apoyo, un giro hacia el interior excesivo. Aquellas personas con los pies planos deberían usar un calzado para pronadores o con máxima estabilidad.

El pie arco normal.

Es el pie también de la persona que es pronadora. La huella de un arco normal se apoya más con el interior de la fascia plantar. Deportistas con esta tipología de pie deben escoger sus zapatillas de un grupo que oscile entre neutros y pronadores.

Una vez conocida tu pisada, podrás elegir el calzado que te convenga teniendo en cuenta de qué categoría eres.  Esperemos que este artículo te haya servido de ayuda y que, a partir de su lectura, practiques tus deportes favoritos mejorando tu estado físico, previniendo lesiones comunes, y con ello, mejorando tus marcas.

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