Siete veces coronado como campeón francés de forma consecutiva, seis Supercopas también de manera sucesiva y el reinado más claro en la Europa futbolística de nueva orden, son una losa para cualquier rival pero, a su vez, un hándicap demasiado pesado de sostener en clave de éxito. El Olympique de Lyon tenía, como siempre, el peligroso favoritismo de su lado y, en esta ocasión, se encontró con un rival crecido, convencido de sus posibilidades y capaz de hacerle frente hasta tumbarle, el prometedor Girondins de Laurent Blanc.
Informa: soitu.es/participacion/2008/08/06/u/josedavidlopez_1218