Hace ya varios meses conocí dos historias deportivas con similares fondos multiculturales que reflejaban a la perfección la entrega y sacrificio que exige el fútbol para llegar hasta un nivel suficientemente competitivo. Una de ellas fue la historia de Masakutsu Sawa, un nipón de habla hispana que triunfa en Perú hasta el punto de que han intentado convencerle de ser internacional andino. La otra (prometo que mi idea fue escribirla justo después de la ya citada), tiene idénticos tintes por su carácter cosmopolita, su acusado apego familiar y la defensa de una bandera que nadie le hubiera cosido al pecho. Es la vida de Sergio Escudero.
Informa: soitu.es/participacion/2008/07/21/u/josedavidlopez_1216