Ejercicios para relajar la mandíbula

No solemos reparar en ello, pero también los músculos de la cara y concretamente las articulaciones de nuestra mandíbula pueden sufrir molestias importantes por causas diversas.

Morder de manera incorrecta, es decir, tener una mala oclusión, apretar los dientes constantemente, lo que se conoce como bruxismo, o trasladar el estrés que padecemos a los músculos de la cara puede hacer que tengamos dolores que afecta a toda la zona llegando incluso a nuestros oídos.

Esa tensión excesiva que “agarrota” la mandíbula y los músculos de la cara es lo que provoca las dolencias ATP, aquellas referidas a las articulaciones temporo- mandibulares.

Cada vez son más frecuentes porque en nuestro cuerpo, cara incluida, se manifiesta el ritmo de vida que llevamos, en ocasiones demasiado estresante.

También es habitual en personas que practican deporte y que, sin darse cuenta, concentran el esfuerzo físico apretando los dientes y trasladando la tensión al rostro.

También hay que cuidar las articulaciones de nuestra mandíbula

En los casos más graves es necesaria la atención de un especialista y/o fisioterapeuta pero si, simplemente, notas que tu cara está tensa en exceso y tienes molestias en la zona de cuello, boca y oídos, los masajes y ejercicios de relajación que te presentamos pueden venirte muy bien para que la tensión desaparezca y tu mandíbula esté preparada aguantar un buen mordisco.

Un pequeño truco. Haz los siguientes ejercicios mirándote al espejo porque solo él te dirá si los estás haciendo bien, confirmándote si la postura que adoptas es la correcta. Y otro truco más: ¡mejor con un poco de música que invite a “desconectar”! Eliminar la tensión de músculos y articulaciones de la cara es solo cuestión de unos pocos minutos y de algo de constancia.

4 ejercicios para lograr la relajación mandibular

  1. Masaje. Perfecto para empezar. Coloca tus dos manos en tu cara. Pon los pulgares debajo de la barbilla y las palmas abrazando las mejillas. Con los dedos índice y corazón, haz pequeños círculos en los extremos externos de ambos pómulos… comenzamos, así, a relajar la zona.
  2. Apertura de boca. Abre la boca despacio, al máximo pero sin que te resulte molesto, como si dieses un gran bostezo. Aguanta unos segundos mientras respiras por la nariz y vuelve a cerrar, expulsando el aire poco a poco. Se trata de abrir y cerrar sin que existan desplazamientos laterales de tu mandíbula. Comprueba que es así en el espejo.
  3. Adelante y hacia atrás. Con la boca abierta, sin forzar, mueve la mandíbula hacia adelante y hacia atrás. Verás cómo notas cómo funciona esa articulación que tenías olvidada.
  4. Movimientos laterales. Ya has movido la mandíbula adelante y hacia atrás y ahora toca hacerlo lateralmente. Apoya el pulgar derecho en tu mejilla derecha y el resto de tu mano sujetando la barbilla. Con el mentón bien sujeto, deja tu boca entre abierta y desplaza la mandíbula, lentamente, primero a la derecha y luego a la izquierda con una pequeña parada en el centro.

 

Hay otros muchos ejercicios para lograr el objetivo propuesto: movilizar toda la zona para eliminar tensiones y molestias. Seguro que conoces alguno más y nos encantaría que lo compartieses con nosotros en los “comentarios” de este artículo o en nuestro Facebook. Una cara relajada, sin músculos marcados por exceso de tensión, siempre es más atractiva y refleja buena salud.

 

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